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Cúmulos Rotos.

No quedan minutos en un reloj cansado de mostrar el tiempo que perdimos, ni alientos vespertinos que nos muevan de la cama ahora solitaria y fría, recordándonos constantemente las amputaciones emocionales que acompañan la vida, que nos hacen amorfos en el mundo que no queremos entender.  No quedan sontas nocturnas, teatros abiertos ni obras de arte sin desfigurar. No quedan besos cálidos, ojos cerrados, engañados, vagabundos. No quedan prostitutas sentimentales ni hombres caritativos que quieran ayudar; no queda nada, no queda usted.  Ya no acompañan al frío la lluvia y las estrellas. Ni los gatos maúllan al escuchar voces desprevenidas, risas perdidas en el silencio. Ya no somos el pasado que duele ni el futuro inventado con el amor idiota de los sueños.  Somos el presente pesado y demoledor de una casa que cierra sus puertas, que esconde tras sus paredes el llanto seco y la vergüenza que trae consigo la derrota, las cosas rotas, el corazón podrido, divi...

Mía

Me siento insoportable, levitando a la intemperie. Olvidado del mundo, olvidado de mí; Como si todo fuera una pintura fresca y yo el aire que todo lo seca. Me siento lejos de todo, aunque me encuentre cerca del mundo, pero lejos, muy lejos de ti. Me siento invencible y fuerte en la memoria de lo que somos, Débil, silencioso en el presente perpetuo que me acompaña. Me siento invierno que se niega a partir sin congelar tus labios, Otoño que no distingue el amarillo del sol y el naranja de las hojas que caen. Me siento parte del mundo que empieza en tus pies, que caminan muy lejos, Poema sin tono ni color más allá de mis anhelos. Me siento patrón del vacío, mercancía valiosa que se estropea; Boxeador sin fuerza ni técnica, que igual golpea. Me sé más allá de los mementos difíciles, Te veo desde atrás, adelante donde están los sueños. Me veo encontrándote, a siete mares de distancia; Te veo perpetua en la cercanía, en la certeza de saberte mía.

Piezas de Nada

Somos el insomnio que nos complace en madrugada, El veneno sin sabor que no nos mató. La suma sin reproches de un mal sueño, Los intentos infructuosos de tocar el corazón. El viento pasa y con él la pena, Las ganas de quemarnos en un fuego inútil sin razón. Pasan los besos que no nos damos, La oportunidad fría que ya se secó. Se secan las verdades con las cuales nos mentimos, Los abrazos que nos untan de consuelo; Y las mil razones para decir “No”. Somos la ira que no se marchita, El despropósito usurero que nos robó. Somos las despedidas que no saben curar heridas, Mil quinientas formas de arrancarnos el corazón.