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De Verla Sonreír y Otros Vicios

De verla sonreír y otros vicios que dejan ausencias. De los abrazos que le adeudo en un destino sin humor, y del tortuoso telón que nos separa, cuando nos ama el peligro y nos suelta el temor. Quiero hablar de besar las palabras que no se dicen, de la necesidad de tenerla y las gruesas reglas que me obligan a parar. De su infinita sonrisa, enmarcada en letras que no se escriben, letras que derrumban y amarran tanto como levantan y dejan volar. De sus ojos que sin abrirse muestran estrellas apagadas, de la chispita de vida que inyecta oxígeno, que atraviesa la carne, que enruta, peligroso, el corazón. Quiero hablar de lo que amo y de lo que no. De la dificultad de un concepto para traspasar el miedo, de aquello nos que une, mientras todo lo demás nos separa, y del loco andar de sus orejas de gato, que se detienen en el techo para mirar atrás. De alguna cosa que falta quiero hablar, de todas aquellas que ya están. De la perfecta combinación de...

Alegorías En Arrecife.

Le duelen las hojas al árbol que cae, Y el silencio se suicida, nadie lo escucha. Arremete la paz contra la inconsciencia, se vuelve violenta; Y asesinan en el cine a dos mudos que no dejaban escuchar. Los payasos no son tristes y los ruidos tienen forma, Las voces tienen boca, una sola, solo usted. Se caen las montañas por el desbarrancadero, Y olvida el sol las direcciones, las horas, las reuniones. Le dieron boletería póstuma a un sordo que murió de risa, Porque le contaron un chiste que nunca pudo escuchar. Y se alejan los estáticos prejuicios con las piernas del artista, Las que le amputaron a un atleta que ya no pudo perdonar. Quedan bosques sin árboles ni otoños que los marchiten, Animales extintos que nadie cazó para vestirse de luto. Quedan sus ojos, que ya no recuerdo que me exciten; Y nubes que sueltan agua donde todo se murió.

Las Estrellas Muertas

La derrota llega, quiera el alma que aguantan los pies o no. Llega cargada de lluvia, que se desborda y mancha todo; Cargada de argumentos trasnochados, de vacíos irreparables. La soledad se amontona, se reproduce como una paradoja. Llena lo que hubo de lo que no hay, espesa las lágrimas, dilata el corazón. Dilata las pupilas que ya no ven lo que veían, Cierra los oídos para que ya no escuchen más. Y se acaban las razones, se suicidan tres de cuatro ovaciones; la última se pierde, se choca, se muere. El museo se cierra detrás de los monólogos sin escenarios ni espectadores, se desdibuja la amistad; Somos el singular que da vergüenza, las estrellas muertas, la esperanza que nos brinda lo que ya no está. Los párrafos se alargan como listas de errores sin terminar, Como caminos sin caminantes y soluciones insípidas, Como malos pensamientos que revientan en la cabeza, Que se esparcen sin promesas, que se curan con verdad. No hay eco en estos gritos ...