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La huida

Cansado de lo inevitable, me escondo entre paredes huecas para dejar de respirar por un instante. Intento sin éxito, consumirme los días inacabados que guardo entre las sábanas, y construyo figuras inalcanzables en un lienzo inexperto que me mancha las mejillas, convirtiendo todo en un desorden fatal. En el espacio vacío que he atestado de cosas sin valor, la vida me ofrece una ridícula metáfora del ruido, y en el renacer de las virtudes que intento ignorar, el estruendo de mi caída me ensordece. Soy un derrumbe incansable que guarda en sus cimientos quebradizos, el asombro que enmascara la desesperanza de mirar atrás. Me convierto en un artesano de metales podridos, un constructor de cadenas de paja que me recriminan el olvido y la traición a la memoria que trae el silencio permisivo. Debo alejarme de lo ausente, del despido premonitorio de mi último encuentro con el punto final. Con la esperanza oxigenando el sinsentido, el cascarón roto de los trofeos auto-impuestos me...

De la Pared a la Demolición.

El daño está hecho y no hay disculpas, arrepentimientos, vueltas de hoja ni forma alguna de limpiar las manchas. Miro hacia la pared , tan inamovible y silenciosa; tan distraída, tan uniforme. Veo en ella una manera de explicar los eventos que anteceden a una catástrofe, como si contándole una historia a lo inamovible , ésta dejara de parecer real o empezara a diluirse en la memoria selectiva del cúmulo de responsabilidades que no puedo aceptar. Estoy huyendo, le digo. Cansándome del mundo y buscando una salida precipitada para un problema de soluciones evidentes. Parezco una metáfora de comparaciones absurdas, una locura sostenida que deja de asombrar y que cae, un poco por un tropiezo involuntario, otro poco por la falta de razones  para mantenerse en pie. La pared, hecha de concreto y cubierta de papel gastado de flores verdes y rosas, me observa. Se agrieta sin escándalos ni monólogos dramáticos. Se burla de la escena casi grotesca que protagonizo y como la últim...

Las Estrellas Muertas

La derrota llega, quiera el alma que aguantan los pies o no. Llega cargada de lluvia, que se desborda y mancha todo; Cargada de argumentos trasnochados, de vacíos irreparables. La soledad se amontona, se reproduce como una paradoja. Llena lo que hubo de lo que no hay, espesa las lágrimas, dilata el corazón. Dilata las pupilas que ya no ven lo que veían, Cierra los oídos para que ya no escuchen más. Y se acaban las razones, se suicidan tres de cuatro ovaciones; la última se pierde, se choca, se muere. El museo se cierra detrás de los monólogos sin escenarios ni espectadores, se desdibuja la amistad; Somos el singular que da vergüenza, las estrellas muertas, la esperanza que nos brinda lo que ya no está. Los párrafos se alargan como listas de errores sin terminar, Como caminos sin caminantes y soluciones insípidas, Como malos pensamientos que revientan en la cabeza, Que se esparcen sin promesas, que se curan con verdad. No hay eco en estos gritos ...