Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Alegorías

Tanto Ruido

¿Qué podría encontrar detrás de tanto ruido?, escondido en las comisuras cansadas de la sonrisa social; huyendo de las conversaciones planas que evaden el silencio incómodo. Será el vacío del mundo, excitado con mi presencia, Será el demonio inmundo, enquistado en tus ausencias. Huyendo de los íconos que se transforman en la punzante verdad, Abrazando promesas que se inyectan para evadir la realidad. ¿Quién me sigue hasta los callejones sin salida? Respirando profundo y caminando despacio, Con la seguridad de lo inevitable, con la paciencia invariable de quien ya ganó. Son los enemigos de lo humano, desangrando dioses de papel, Tal vez bufones profanos, burlando la muerte cruel. Son tus zapatos pequeños y sus firmes pasos acosándome, Es tu recuerdo colgándose del miedo al abismo y aplastándome. ¿Qué pasaría si enloquezco ahora? ¿Si el silencio sacude más fuerte que los gritos?, ¿Si los golpes más fuertes provienen de mi vientre y no de tu voz? Colgaría...

De lo Inútil

Camino en automático, a veces. Como quien conoce su destino sólo porque sabe las coordenadas, aún sin imaginar el paisaje que le espera. Hago malabarismos en una linea gris que a veces se torna roja y a veces invisible. Esperando caer por un lado u el otro, sin distinción, porque el esfuerzo de mantener el equilibrio me quitó la posibilidad de mirar el fondo. ¿Es un fondo rocoso, húmedo, rígido? ¿Es acaso césped verde y blando, con brisas cálidas? No lo sé.  A veces me siento ciego, viéndolo todo sin poder detallar nada, pierdo la capacidad de distinguir colores, aún sabiéndolos. Como si su profundidad se difuminara en el vacío de su significado, y me invento estrellas azules, verdes y violetas, para no olvidar. Las formas pierden su sentido interno, su conexión con el mundo que me rodea, y medio asfixiado por la falta de respuestas, distingo a lo lejos, borroso, como cada objeto cae en un hoyo negro, desintegrándose, desapareciendo sin ningún grito de auxilio, sin ningu...

La generación de los desórdenes.

Asesinos de lo perdurable, Buscadores incasables de inmortalidad. Dueños de una nada ausente e inestable, Desposeídos reclamantes de dignidad.   Bebedores de nostalgia en busca de las pequeñas cosas, Cazadores de ángeles para robarles su paz. Aves incapaces en el cielo y en la tierra, Abono indispensable en la hoguera de justicia social.   Madera seca en un mundo que se incendia, Miedo entre los poros grasientos y difíciles de limpiar. Péndulos de decisiones reversibles, Que devoran el tiempo, que engullen horas, que cierran los ojos para no pensar.     Soñadores sin sueños que dibujan futuros nítidos, Avalancha precoz de revoluciones que buscan la paz. Artistas sin arte masturbando políticos. Exploradores de la bruma que domina una interfaz.   Están ahí, confundidos y rotos en pedazos pequeños, Uniendo sus piezas en un rompecabezas sin fin. Están aquí, envueltos en terror, vomitando nubes de cloro, Confesándole tristes anécdotas a un arlequín.   N...

Epístola del Fracaso.

Despierto con susurros morbosos y sucios, el alma me huele a tabaco y la vergüenza abonada en las malas decisiones germina despacio entre las sábanas. Estoy rutinariamente solo, a mi alrededor el factor sorpresa desaparece y da paso al cuadro hipnótico de la inmovilidad; no sé cuánto tiempo llevo aquí, cuantas paredes he derrumbado, ni cuantas aparecen para remplazarlas. A mi alrededor todo es blanco, homogéneo. Sospecho despreocupamente que la realidad es un reducto de repeticiones, una lucha incesante por darle sentido a los fragmentos unidos por el pegamento de las lamentaciones, un eco del pasado inamovible y del futuro inalcanzable. Sospecho, sin pruebas para confirmarlo, que la inercia es una fuerza más grande que el amor y veo además el desgano matutino que enmascara mi café, como el síntoma primario de una derrota preparada con antelación. Reconstruyo mi historia sin estudiar el pasado, masturbando las buenas intenciones de los demás, regalándome afirmaciones necesa...

Ruido

El ruido parece llegar de todas direcciones, bombardeando los oídos como el taladro que penetra una pared y deja caer el polvo  que opaca el color de cualquiera que sea el objeto en el que se pose a descansar. El ruido no cesa, no disminuye ni aumenta a pesar de los gritos y las súplicas, no comprende llantos ni razona con los argumentos que chocan con él y caen sin respuesta. El ruido no proviene de un lugar específico, algunas veces, al levantarse, lo escucha entre las paredes de la habitación danzando por las tuberías escondidas que se pudren en silencio con los años. Otras, ve palpitar el suelo como reflejo del insoportable ruido, que se escapa al querer pisarlo, al acercarse a él. Cuando se sitúa en el techo, el ruido parece fuera a derribar el concreto, sin ningún tipo de violencia lo exaspera y cual gota que penetra el asfalto con paciencia, se sitúa en su espalda cuando la busca, y frente a él cuando cierra los ojos desesperado, queriendo escapar. El ruido se ha si...

Alegorías En Arrecife.

Le duelen las hojas al árbol que cae, Y el silencio se suicida, nadie lo escucha. Arremete la paz contra la inconsciencia, se vuelve violenta; Y asesinan en el cine a dos mudos que no dejaban escuchar. Los payasos no son tristes y los ruidos tienen forma, Las voces tienen boca, una sola, solo usted. Se caen las montañas por el desbarrancadero, Y olvida el sol las direcciones, las horas, las reuniones. Le dieron boletería póstuma a un sordo que murió de risa, Porque le contaron un chiste que nunca pudo escuchar. Y se alejan los estáticos prejuicios con las piernas del artista, Las que le amputaron a un atleta que ya no pudo perdonar. Quedan bosques sin árboles ni otoños que los marchiten, Animales extintos que nadie cazó para vestirse de luto. Quedan sus ojos, que ya no recuerdo que me exciten; Y nubes que sueltan agua donde todo se murió.