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Respete.

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No todos quieren ser felices ni buscan vías para un éxito vendido desde los días tempranos, no todos se levantan de buna gana y miran un día como una oportunidad, ni tampoco todos son de los que quieren que todo mejore; No todos despiertan deprimidos y quieren un minuto de paz, no todos quieren vestirse diferente o igual. No todos tienen un objetivo o un sueño en la vida, ni tampoco luchan cada día por llegar a algún lugar, no todos, eso es seguro, viven su niñez feliz mientras los amaestran para en su juventud ser rebeldes y unos años después buscar un hombre o una mujer, preñarse o preñar y ser feliz durante dos o tres años sin poder dormir gracias a los hermosos llantos de un “angelito” para luego ver cómo crece según cómo queremos que crezca y hace exactamente lo mismo, con más o menos dinero según como le vaya. No, no todos quieren una familia en parrillada, ni domingos familiares, no todos quieren amigos los viernes en un bar, ni tertulias inútiles en las noches tristes....

Madrugada

Tengo una sensación de madrugada húmeda De gotas de lluvia flotantes y rabiosas, Tengo la ventana abierta para que entren rosas Y dos copitas de silencio para navegar sobre la nada. Se me quema el pecho de callarme los párpados Y me duelen las costillas   por salir de noche, Como si fuese desaparecer de repente un reproche Con los   crueles vientos de un otoño abrumador. Me quedan cigarrillos y se me acaba el fuego Y el humo se quedó en tu boca cuando no pudiste sonreír, Aunque me falten besos para darte en este   juego Y se te olvide otra vez que no tienes que partir. Mañana con la luz será otro cuento Aunque con aumento no tengamos que mirar Si de noche nos miran desde lejos los lamentos Y con unos versos los podemos espantar. Tengo unos cuantos sonetos en flor Para cuando se calmen tus ánimos calientes Para cuando mires de repente que todo va mejor. Que yo te espero muy paciente y sin afán Que no quiero que te ahogues ...

Esa, que olvidó “Vivir”

Solo fue un disparo, directo al alma sin tocar los huesos, sin heridas, ni cicatrices; un buen beso entre sus lenguas cansadas, entre la desilusión de lo común en lo divino, de lo bastardo y lo prohibido. Solo fueron unas cuantas palabras que se atragantaron de tanto amor, con sus puntos bien puestos y suspensivos, entre las cobijas de la broma mal plantada del engaño ya vivido, un ciclo sin terminar que hiere cada noche como si fuese la primera vez. Sus labios están gastados y rotos, partidos a la mitad por la mala vida que les dio, por las palabras que no dijo y por el veneno que sobró; su rostro, envuelto en otras carnes se perdió de sí mismo y ahora no se encuentra detrás de las capas de mentiras color canela y las pestañitas sabor limón; su cuerpo, mapa insípido de la utopía, ha recorrido todos los malos caminos que las buenas mentes pueden relatar, ha bebido sangre y vino, ha comido carne en festival de invierno y se ha desnudado en la mitad de un hospital. Muchos ...

Cuatro Cerezas

Era la última noche, del último día del mes, del último año en que la vio, no recordaba su rostro más que por fugaces momentos de lucidez y le costaba mantener firme en su nariz el olor de su piel; en el fondo de la maleta gastada color verde sucio, estaba media botella a medio abrir y la rosa carmín desteñida de nostalgia y revivida con los tragos de una muerte lenta, pero segura, como una tortuga en la ciudad; el colibrí se perdía en las murallas raspadas y el astuto zorro encontraba a su madre en un burdel, pero él, hambriento de placer, se restregaba con el recuerdo cada que la luna le permitía desnudarse el alma, acariciarse el pelo y rasguñarse la piel.   Su amante lo había llamado, después de tanto, después de irse sin decir nada, había vuelto a besarlo en la noche y quererlo de día, con sus frutas secas y su amor al ron; había pasado a decirle “mi vida” él quería que dijese “mi amor”, pero de la noche desnuda al día embustero le pidió que se quedase un segundo en l...

Violetadas historias y demás.

Con el cansancio en mis ojos aun abiertos, mis manos se mueven poseídas por la tinta virtual que ahora acompaña los versos, con la luz tenue de una noche oscura como los puntos de tus ojos tan discretos y atrevidos; Dos puntos que como abismos se abren y cierran según la ocasión, agujeros negros de lo más alejado de la bóveda celeste, increíbles en su opaco color que contrasta con un arcoíris de violetas acaramelados y fuegos de oro y plata, recogidos en el circular espejismo de las ninfas olvidadas.  Son caminos o raíces que se unen sin razón Son tus labios que acompañan en sus pliegues de calor. Son abismos púrpuras de color café, amarillo, rojo y negro Azul también con verde y gris Son tus ojos de mil colores y su luz tan celestial, Como de otro mundo en mi mundo singular; Fijos como lanzas y cálidos como el sol, Fríos como la nieve que me da su calor Pequeños y alargados, suaves, delicados Son tus dedos y tus manos los que me acaba...