Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como amar.

Ejercicios Evidentes

En una pausada cadena de explosiones, Mi voz se reinventa con la onda explosiva. Siento que se desintegran nuestras intenciones, y se revela despacio todo aquello que no está.   En el entredicho más allá de lo evidente, me susurran las partículas de los pequeños cotidianos. Y escribiendo confesiones estériles, rechazo las redenciones, las pausas y las correcciones.     Aferrado a una historia sin evidencias, el sinsentido recurrente de repente se equivoca. Y busco en un abrazo suplicante y rígido, un subjuntivo que atenúe las diferencias; O un sueño que se parezca a su boca.   Intento alcanzar las estrellas que me miran desde lejos, enganchado bajo la lluvia a los trozos tristes de su reflejo. Mojando el cielo con promesas medio rotas, volando a ras del suelo, escondiéndome del sol.   Sonrío inquieto a las nubes que parecen ser mis sueños, delimitando el espacio indiferente que me aleja. Invisible en el camino que golpea la tormenta, despreocupado del destino qu...

Luces recurrentes para gymnopédies

Ya no existen para mí paredes blancas esperando a llenarse de color, ni encuentro arreglo posible para el abandono. Las puertas semiabiertas, desnudan inquietas una habitación cansada de construcciones sin terminar y al escuchar los golpes secos de las ventanas rotas, avanzo obstinado demoliendo la ausencia premonitoria de sus preguntas. Dejaron de existir las formas de las nubes en mis ojos y ahora están cargadas de lluvia, extinguiéndose bajo la luz de una estrella. Todo se esconde frente a mí y huye la luna tras el alumbrado eléctrico, negándose a extrañar lo invisible, transmutando la noche en palabras que no tienen lugar. No encuentro en este desastre los dibujos inacabados en acuarela, ni la agenda de viajes en desuso y empolvada. Se esfumó también el estruendo de los vidrios, el grito distinguible del rencor, lamentándose como pólvora húmeda que no puede estallar. Caminando lento todo se aleja, desaparecen las preguntas inútiles y las respuestas exactas. Pero el eco redund...

Desmemoriados

La tormenta de mentiras en que se convirtió el mundo es solo el insignificante resultado de una historia que nació antes de que pudiera darme cuenta y que ahora temo, bajo la lucidez esquiva que intermitentemente me acompaña, no me dejará hasta el día que decida dejar de respirar. -           Sí, hablamos de decisión. Último acto de libertad en una necia suma de responsabilidades injustificadas pero manifiestas. Si pudiera situarme en un momento nítido del pasado , para desde allí avanzar y disipar la niebla, este ejercicio de tortura voluntaria sería innecesario. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos repetidos, constantes y meticulosos, el aplastante fracaso me sacude una y otra vez, profético y necio ante las nauseas que anteceden al vómito desmemoriado de mi presente constante. -           Es como si me despertara cada día en el último centímetro de un camino unidireccional que tien...

Los Tonos Equivocados.

Un continuo pendenciero y resistente a los sueños, cotidiano en lo íntimo y sonriente en lo público. Una máscara hecha con los mismos gestos, los mismos rasgos y las mismas penas del rostro que quiere ocultar. Somos sombras intentando iluminar vidas ajenas, luces apagadas que no pueden encender su propio corazón.  Una incertidumbre, una espera inagotable absuelta de alegría y disoluta de tristezas. Bohemia como grito de revolución mundana en un campo de huesos a los que les falta carne, en un río de seres humanos a los que les falta valor.  Una suma sin objetos y sin resultados enteros, estamos en la época de la ambigüedad.  El ambiguo de lo que se odia tanto como se ama, de las partes descompuestas de nuestra capacidad de amar. El ambiguo de correr en una carrera de ratas queriendo ser un águila que no lastima, un león que no come carne, un ser humano que no daña a los demás.  Es la forma indecente de ser correctos, la podredumbre bañada en sonr...

Alegorías En Arrecife.

Le duelen las hojas al árbol que cae, Y el silencio se suicida, nadie lo escucha. Arremete la paz contra la inconsciencia, se vuelve violenta; Y asesinan en el cine a dos mudos que no dejaban escuchar. Los payasos no son tristes y los ruidos tienen forma, Las voces tienen boca, una sola, solo usted. Se caen las montañas por el desbarrancadero, Y olvida el sol las direcciones, las horas, las reuniones. Le dieron boletería póstuma a un sordo que murió de risa, Porque le contaron un chiste que nunca pudo escuchar. Y se alejan los estáticos prejuicios con las piernas del artista, Las que le amputaron a un atleta que ya no pudo perdonar. Quedan bosques sin árboles ni otoños que los marchiten, Animales extintos que nadie cazó para vestirse de luto. Quedan sus ojos, que ya no recuerdo que me exciten; Y nubes que sueltan agua donde todo se murió.

Cúmulos Rotos.

No quedan minutos en un reloj cansado de mostrar el tiempo que perdimos, ni alientos vespertinos que nos muevan de la cama ahora solitaria y fría, recordándonos constantemente las amputaciones emocionales que acompañan la vida, que nos hacen amorfos en el mundo que no queremos entender.  No quedan sontas nocturnas, teatros abiertos ni obras de arte sin desfigurar. No quedan besos cálidos, ojos cerrados, engañados, vagabundos. No quedan prostitutas sentimentales ni hombres caritativos que quieran ayudar; no queda nada, no queda usted.  Ya no acompañan al frío la lluvia y las estrellas. Ni los gatos maúllan al escuchar voces desprevenidas, risas perdidas en el silencio. Ya no somos el pasado que duele ni el futuro inventado con el amor idiota de los sueños.  Somos el presente pesado y demoledor de una casa que cierra sus puertas, que esconde tras sus paredes el llanto seco y la vergüenza que trae consigo la derrota, las cosas rotas, el corazón podrido, divi...