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Mostrando las entradas etiquetadas como Suicida

Repeticiones

Convertido en el ápice de la antipatía emocional, me siento espectador de una película antigua que tiene lugar en el futuro. Veo la precisión de sus predicciones y me fascino por la incongruencia de la mirada positiva que me venden del mundo. Veo repetirse frente a mí una escena desprovista de actores, en blanco y negro, mal grabada. Un edificio sin terminar y que nunca abrió sus puertas ahora se enfrenta al derribo; no hay nadie que llore, nadie que proteste, nadie siquiera que presione el botón y haga volar las grietas en fragmentos que, como cicatrices, muestren la historia no contada de la tristeza contenida por el peso muerto de una estructura inmóvil. Es una metáfora del cuerpo, de todos aquellos que no gritan, ni buscan ayuda, ni parpadean ante la inminente llegada de una muerte vulgar, que se llevará el vulgar cuerpo del vulgar espacio que ocupa. Me veo al espejo como el resultado negativo de una ocupación mal planteada, una clausura a la cual no le dieron oportunidad de ...

Desmemoriados

La tormenta de mentiras en que se convirtió el mundo es solo el insignificante resultado de una historia que nació antes de que pudiera darme cuenta y que ahora temo, bajo la lucidez esquiva que intermitentemente me acompaña, no me dejará hasta el día que decida dejar de respirar. -           Sí, hablamos de decisión. Último acto de libertad en una necia suma de responsabilidades injustificadas pero manifiestas. Si pudiera situarme en un momento nítido del pasado , para desde allí avanzar y disipar la niebla, este ejercicio de tortura voluntaria sería innecesario. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos repetidos, constantes y meticulosos, el aplastante fracaso me sacude una y otra vez, profético y necio ante las nauseas que anteceden al vómito desmemoriado de mi presente constante. -           Es como si me despertara cada día en el último centímetro de un camino unidireccional que tien...

Salvarle la vida a un suicida.

Dejé de creer que era importante salvarle la vida a un suicida. Lo hice aún sabiendo que no hay vida que valga más que aquella que conscientemente quiere acabarse, lo hice sabiendo que las lagrimas de los que quedan no compensan las lágrimas que ahogaron al que se fue. Dejé de tirarle sogas a los náufragos de mi vida, resignado vi cómo morían los que se resignaron a morir, y en la apología de la muerte que todos aceptan, entendí que ya todos estaban muertos antes de decidir que salvarlos no era tarea mía. Acepté sin remordimiento que los adictos necesitan jeringas y no cariño ni comprensión. Recalculé las veces que una sobredosis se llevó algún amigo y recordé los ojos desorbitados de las mujeres que me amaron sin saber mi nombre, que se fueron sin haber llegado y me dejaron allí donde todo empezó. Encontré en los recuerdos que escondí por vergüenza, la fuerza de las palabras que cobardemente utilicé para construir una mentira. Escarbé en la falange amenizada de admiración que...

Intermitente

Ella es la suma de los errores que bailan al compás de la desdicha, El silencio cómplice del maquillaje que se corre muy despacio y sin querer; La luz intermitente que no alumbra ni se va cuando se acerca, Las ganas que se expanden y sumergen en sus pies. Ella es el verde de unos ojos que no observan fijamente, La lentitud obstinada de la réplica de un temblor en las costillas; La respiración cortada de una nariz respingada que se niega a contestar. Es la piel perfecta de un blanco conforme y un sinfín tonalidades escondidas; La marca descarada del abrigo comestible de sus labios de papel, Es el juego prohibido de extasiarse con su lengua sin tocarle una pestaña, El riesgo de probarla y no poderse separar. Ella es una droga que no venden, un cigarrillo que no prende, Un poema que no existe y tres abrazos que no están. Ella es un camino sin retorno en un bosque sin salida, Un trago de Whiskey que me quema antes de entrar.

Plural

La verdad quisiera gritarle, sentirle los labios al mundo y no temblar sin razón. Quisiera moldear en mis manos un instrumento, un lamento para el mejor postor. Y quisiera no sonar extraño al decir que tengo en la garganta una metástasis suicida y que extrañar se ha convertido, sin más, en una estúpida forma de guardar las ruinas, de escuchar las liras y seguir bailando para ver a Roma arder.  Me gustaría detenerlo todo y abrazar el tiempo, ver si así las palabras no atragantan ni ahogan, ni entierran en sus pequeñas mentiras las pequeñas sonrisas que nos parecían simples y que cuestan tanto. Ver, si de lejos el vómito verbal que no quiere salir se anima y nos acompaña en esta cena promiscua de rostros torcidos y orgasmos a medias, porque me gustaría robarle al minutero las cuerdas para hablar despacio y poder pedir perdón.  Perdón a los sin-nombre que no me interesan, a la naturaleza que me pesa, a las pastillas que no me tomé, y a la gente que no abracé por inca...

Suicida

Me dejó como si con un beso pudiera partir una historia en dos, humedeciendo mis mejillas pálidas con esa saliva cálida de sus palabras cortadas sin introducción; me dijo adiós sin un regreso anunciado, como una obra que fracasa luego de un éxito inaudito, con marcas borrosas y recuerdos sucios entre las cortinas, un almuerzo que se enfría, la casa vacía que me intimida, las sábanas blancas que se manchan de olvido con el vino que ahora tendré que tomarme solo, de a un trago, sin nada más que hablar.  Me besó tanto en tan pocos sueños que tuvo a mi lado, que me obligó a colarme en sus pesadillas recurrentes para sentirla cerca, me obsesioné con sus párpados caídos y su boca entre abierta, con su forma de dormirse entre las sábanas y confundirse con la almohada cuando gritaba sin saber por qué. Cuando sin abrir los ojos, se acercaba y me besaba, cuando roncaba y se despertaba, cuando notaba que yo pasaba la noche con ella, y me reprochaba que nunca le explicase que habíam...