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Mostrando las entradas etiquetadas como Escrito

Tanto Ruido

¿Qué podría encontrar detrás de tanto ruido?, escondido en las comisuras cansadas de la sonrisa social; huyendo de las conversaciones planas que evaden el silencio incómodo. Será el vacío del mundo, excitado con mi presencia, Será el demonio inmundo, enquistado en tus ausencias. Huyendo de los íconos que se transforman en la punzante verdad, Abrazando promesas que se inyectan para evadir la realidad. ¿Quién me sigue hasta los callejones sin salida? Respirando profundo y caminando despacio, Con la seguridad de lo inevitable, con la paciencia invariable de quien ya ganó. Son los enemigos de lo humano, desangrando dioses de papel, Tal vez bufones profanos, burlando la muerte cruel. Son tus zapatos pequeños y sus firmes pasos acosándome, Es tu recuerdo colgándose del miedo al abismo y aplastándome. ¿Qué pasaría si enloquezco ahora? ¿Si el silencio sacude más fuerte que los gritos?, ¿Si los golpes más fuertes provienen de mi vientre y no de tu voz? Colgaría...

Dejar Ir

Se ha desvanecido de repente, me dice. Se ha desvanecido para siempre. Se desvaneció en la noche mientras dormía, cuando soñaba. Buscando en la luna su reflejo, mientras lloraba. Se ha desvanecido, llevándose consigo los últimos trozos de eternidad. Se fue por tú culpa, me dice. Por tu maldita culpa sin resolver. Se fue porque nos faltó valentía para retenerla, Habilidad, para en frases cortas mantenerla. Energía, para obligarla a creer. Se fue porque no pude contenerla, le respondo. Porque no pude sentirla, ni transformarla, ni describirla, ni liberarla. Ni amarla, ni odiarla, ni crearla. Porque no puedo aprisionarla sin matarla, y ella es una tempestad. Se fue porque estamos muertos en esta catástrofe, me dice. Resbalándonos en el barro, Pudriéndonos sin notarlo. Quedándonos solos en este acto de fe. Y prefiero la amarga sintonía de la noche, le digo. Que tenerla cerca para hacer un derroche, De unas cualidades que no me pertenecen, Que sólo en ella prevalecen, y que conmigo, corren ...

Matar a Tiempo

Quisiera recordarte como un rayo de luz en una sombra constante, quizá en una conversación interrumpida por el sonido distante, de un barco que huye con las esperanzas restantes de esta inacabada ficción.   Cautivarte, quizá rompiendo silencios al advertir el desastre, quizá amando algún defecto escondido en el estante, o evitando materializar un miedo olvidado en un rincón.   Quisiera escucharte, herirme despacio con tu voz cortante, quizá buscarte, como a un silbido que escapa al viento en un instante; Callarme, dejar que tus palabras sean nuestra revolución.   Convencerme de un ideal que derrote mi cobardía, Dejarme llevar por la intención que intuía, O por tu danza ilusoria, que anticipa la acción.   Pero esto es sólo una elaborada retrospectiva, de lo tarde que se ha hecho para una conversación definitiva; De lo egoísta que fui al soltar un monólogo sin salida, para ocultar el desastre que dejó tu explosión.   Me af...

Escarpado

Estoy al borde de un escarpado donde resuena el repetitivo cantar del infierno y yo tarareo al unísono de la voz principal. Allá atrás, hoy todo me parece inconexo y yo me encuentro lejos, muy lejos, a punto de saltar. Me siento envenenado de luces, hastiado de pantallas, aturdido de los ruidos infinitos que acompañan al mundo. Me siento extranjero de todo lo humano y al mismo tiempo demasiado humano. Estoy al borde de un escarpado que se convierte en un marco infinito de interpretaciones erróneas, que parece un gambito apresurado de silencios y un espacio sin contenido ni continente.   En él, encuentro que la tristeza es una metáfora del mundo filtrándose a través de la retina, un recordatorio inmutable de lo inconstante, una sombra del abrazo torpe de la rutina queriendo salvarme. Y me pregunto si el viento también se siente maltrecho de chocar en el vacío, si suplica en las madrugadas por certezas, si quisiera llenar con ruegos este escarpado en un intento absurdo por ...

Motivos.

Me sobran los motivos para mostrarte la salida, Para arrojarte en la espalda una diatriba; Y enviarte de vuelta con una merecida retahíla de fracasos. Para que no vuelvas. Pensar que puedo expulsarte es un imposible, lo sé. Pero sólo con imposibles puedo cerrar esta herida abierta, Evitar que me infecte y me arroje al suelo, Que me aplaste con el peso del mundo bajo la presión de tus pies. Eres una obsesión desmejorada que se materializa sin aviso, Que se aferra a los hilos sueltos de mi memoria magullada. Que no me suelta. Como una catedral, te conviertes en ícono vetusto y exagerado del pasado, Llenándome de solemnidad las noches, Atrapándome en un recuerdo engañoso de mediocridad. Y durante meses puedo creer que eres invisible. O que incluso has muerto al fin. Me sobran los motivos para dejarte enterrada, Para dejarte ir. Pero las obsesiones, como las tristezas, sujetan fuerte mi garganta, Se filtran como alquitrán entre los dedos; Cada tanto,...

Llegar en Ocaso.

Llegar en el ocaso es llegar sin que se haga tarde, pero lejos de llegar temprano. Son las luces tenues que recuerdan una brillantez pasada, es la madera ardiendo que va dejándose ganar del humo y que calienta lo suficiente y nada más. Es llegar al cierre, sin que nada cierre aún. Es ese espacio de tiempo suficiente para entrar fugazmente en la vida de todos y hacer un saludo corto sin profundizar. Es la premonitoria muerte junto a los preparativos de huida. Es el espacio justo entre el anuncio del héroe que claudica y el silencio que precede los aplausos de la despedida. Y llego en el ocaso, cuando el frio no es intenso ni el calor molesto. Cuando todos son ya viejos conocidos y cansados; cuando se vuelven renuentes a conocer más.  Llego entre la espera de los impacientes que expectantes observan la puerta de salida, entre los confiados que se acomodan en sus sillas porque saben que saldrán al final. Llego en la entrada tímida de la muerte, cuando ésta no se asienta aún. Cua...

Infinito (Me Gusta II)

  Me gusta cuando se atreve, cuando sin previo aviso, me mira a los ojos y baila. Me gusta cuando, bailando, atraviesa el umbral que nos separa del infinito, abalanzándose segura hacia la nada, revolviéndose, chocando con las mesas, con las sillas y con los obstáculos inmateriales de la vida que nos junta y los traumas que nos separan.   Me captura con un estruendo los labios, me dice que lo entiende y chocando violentamente con las resoluciones fallidas, se abraza con valentía a una promesa representada por un juego infantil de miradas.  Parece invencible en su desnudez expuesta y confiada.  Acostada, cierra los ojos con las manos arriba. Aquella que fuese la señal de rendición imperecedera de los imperfectos que habitamos la tierra, es para ella un inequívoco grito de victoria que señala verdades marcadas en su piel.  Me gusta porque la encuentro imposible y me excita el recuerdo táctil que me acosa.  Me atemorizan sus besos húmedos, pero más aún, la perp...

Pequeñas Catástrofes

Incapaz de trascender más allá de las ventanas, mi mayor tesoro es la luz del sol que se raciona en las mañanas, cuando el frio golpea el suelo de los balcones en las casas cerradas del mundo. Todos los muros me parecen delgados y casi quebrados, pero impenetrables; todas las puertas se maquillan abiertas y sin cerraduras, aun así, herméticas por obviedad. Estoy frenado en el tiempo, detenido entre la velocidad automática de la vida y las inquietudes que subyacen a las cosas excepcionales que no me pertenecen. Todo parece estar afuera, casi inquebrantable, pero encuentro que el mundo es tan pequeño como mi cama, cómodo, extenuante, extravagante e infinito sólo para mí.  El dolor en la espalda a veces me llega al alma, y las ansias vacías, a veces compartidas de volver, ya no me pertenecen, como si flotara. Todo parece detenerse, ralentizarse al menos. Y la realidad se agrieta en las pantallas de litio y parece distante, con miedo.  Me vínculo con los sueños nubloso...

Bitácora

Despierto. Averiado en el brío inconcluso por mantener la calma, enciendo y apago la máquina que a marchas forzadas intenta seguirme el paso. Soy un bucle de espera infinita, una montaña que al ver caer diminutas rocas en su falda, resbalándose desde lo alto, advierte el colapso inminente pero inexacto que se avecina. Respiro. Intento llenar de aire limpio mis pulmones en una ciudad sucia, pero en cambio,  encuentro las nubes grisáceas acariciándome el pelo. Intento sentir la ligereza de la sangre corriendo descalza por las venas, pero en cambio, siento sus pesados pasos calzados con botas repartiendo carencias inequívocas y soporíferas. Fumo. Lo borroso se hace natural en las ventanas cerradas, y en la continuidad del sonido monótono de las voces que gritan afuera, confundo el humo que se escapa entre mis dientes con el agua que se estrella con el vidrio y lo atraviesa, inundándome. Haciéndome perder la soltura de los brazos, quedo atrapado en el universo car...

La generación de los desórdenes.

Asesinos de lo perdurable, Buscadores incasables de inmortalidad. Dueños de una nada ausente e inestable, Desposeídos reclamantes de dignidad.   Bebedores de nostalgia en busca de las pequeñas cosas, Cazadores de ángeles para robarles su paz. Aves incapaces en el cielo y en la tierra, Abono indispensable en la hoguera de justicia social.   Madera seca en un mundo que se incendia, Miedo entre los poros grasientos y difíciles de limpiar. Péndulos de decisiones reversibles, Que devoran el tiempo, que engullen horas, que cierran los ojos para no pensar.     Soñadores sin sueños que dibujan futuros nítidos, Avalancha precoz de revoluciones que buscan la paz. Artistas sin arte masturbando políticos. Exploradores de la bruma que domina una interfaz.   Están ahí, confundidos y rotos en pedazos pequeños, Uniendo sus piezas en un rompecabezas sin fin. Están aquí, envueltos en terror, vomitando nubes de cloro, Confesándole tristes anécdotas a un arlequín.   N...

De la Pared a la Demolición.

El daño está hecho y no hay disculpas, arrepentimientos, vueltas de hoja ni forma alguna de limpiar las manchas. Miro hacia la pared , tan inamovible y silenciosa; tan distraída, tan uniforme. Veo en ella una manera de explicar los eventos que anteceden a una catástrofe, como si contándole una historia a lo inamovible , ésta dejara de parecer real o empezara a diluirse en la memoria selectiva del cúmulo de responsabilidades que no puedo aceptar. Estoy huyendo, le digo. Cansándome del mundo y buscando una salida precipitada para un problema de soluciones evidentes. Parezco una metáfora de comparaciones absurdas, una locura sostenida que deja de asombrar y que cae, un poco por un tropiezo involuntario, otro poco por la falta de razones  para mantenerse en pie. La pared, hecha de concreto y cubierta de papel gastado de flores verdes y rosas, me observa. Se agrieta sin escándalos ni monólogos dramáticos. Se burla de la escena casi grotesca que protagonizo y como la últim...

Ruido

El ruido parece llegar de todas direcciones, bombardeando los oídos como el taladro que penetra una pared y deja caer el polvo  que opaca el color de cualquiera que sea el objeto en el que se pose a descansar. El ruido no cesa, no disminuye ni aumenta a pesar de los gritos y las súplicas, no comprende llantos ni razona con los argumentos que chocan con él y caen sin respuesta. El ruido no proviene de un lugar específico, algunas veces, al levantarse, lo escucha entre las paredes de la habitación danzando por las tuberías escondidas que se pudren en silencio con los años. Otras, ve palpitar el suelo como reflejo del insoportable ruido, que se escapa al querer pisarlo, al acercarse a él. Cuando se sitúa en el techo, el ruido parece fuera a derribar el concreto, sin ningún tipo de violencia lo exaspera y cual gota que penetra el asfalto con paciencia, se sitúa en su espalda cuando la busca, y frente a él cuando cierra los ojos desesperado, queriendo escapar. El ruido se ha si...

Alegorías En Arrecife.

Le duelen las hojas al árbol que cae, Y el silencio se suicida, nadie lo escucha. Arremete la paz contra la inconsciencia, se vuelve violenta; Y asesinan en el cine a dos mudos que no dejaban escuchar. Los payasos no son tristes y los ruidos tienen forma, Las voces tienen boca, una sola, solo usted. Se caen las montañas por el desbarrancadero, Y olvida el sol las direcciones, las horas, las reuniones. Le dieron boletería póstuma a un sordo que murió de risa, Porque le contaron un chiste que nunca pudo escuchar. Y se alejan los estáticos prejuicios con las piernas del artista, Las que le amputaron a un atleta que ya no pudo perdonar. Quedan bosques sin árboles ni otoños que los marchiten, Animales extintos que nadie cazó para vestirse de luto. Quedan sus ojos, que ya no recuerdo que me exciten; Y nubes que sueltan agua donde todo se murió.