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Mostrando las entradas etiquetadas como Poema

Edificio

Soy el colapso de una estructura hecha con materiales imperfectos, con paredes huecas y soportes defectuosos.  Un edificio roído por el moho, con las puertas rotas o trancadas, pero siempre inútiles.  Soy el abandono gris del hormigón que se romantiza con grafitis, que atrapa fantasmas repletos de nostalgia, que busca en los ecos de la muchedumbre que se ha ido un rostro familiar.  Soy la sed que secuestra mendigos en busca de nuevas tristezas, queriendo ocupar espacios vacíos con tragedias frescas.  Un derrumbe pausado en el tiempo, a la espera del aviso definitivo de desalojo, incapaz de colapsar por sus propios medios y condenado a ocupar un espacio inútil.  Soy mis propias grietas haciendo caminos erráticos en las paredes cansadas, buscando oxígeno entre el yeso que se desprende, como células muertas, de una piel maltrecha.  Y soy el polvo acumulado en las esquinas, los insectos, las arañas, las ratas, los convictos, los drogadictos, los abandonados, lo...

Dejar Ir

Se ha desvanecido de repente, me dice. Se ha desvanecido para siempre. Se desvaneció en la noche mientras dormía, cuando soñaba. Buscando en la luna su reflejo, mientras lloraba. Se ha desvanecido, llevándose consigo los últimos trozos de eternidad. Se fue por tú culpa, me dice. Por tu maldita culpa sin resolver. Se fue porque nos faltó valentía para retenerla, Habilidad, para en frases cortas mantenerla. Energía, para obligarla a creer. Se fue porque no pude contenerla, le respondo. Porque no pude sentirla, ni transformarla, ni describirla, ni liberarla. Ni amarla, ni odiarla, ni crearla. Porque no puedo aprisionarla sin matarla, y ella es una tempestad. Se fue porque estamos muertos en esta catástrofe, me dice. Resbalándonos en el barro, Pudriéndonos sin notarlo. Quedándonos solos en este acto de fe. Y prefiero la amarga sintonía de la noche, le digo. Que tenerla cerca para hacer un derroche, De unas cualidades que no me pertenecen, Que sólo en ella prevalecen, y que conmigo, corren ...

Matar a Tiempo

Quisiera recordarte como un rayo de luz en una sombra constante, quizá en una conversación interrumpida por el sonido distante, de un barco que huye con las esperanzas restantes de esta inacabada ficción.   Cautivarte, quizá rompiendo silencios al advertir el desastre, quizá amando algún defecto escondido en el estante, o evitando materializar un miedo olvidado en un rincón.   Quisiera escucharte, herirme despacio con tu voz cortante, quizá buscarte, como a un silbido que escapa al viento en un instante; Callarme, dejar que tus palabras sean nuestra revolución.   Convencerme de un ideal que derrote mi cobardía, Dejarme llevar por la intención que intuía, O por tu danza ilusoria, que anticipa la acción.   Pero esto es sólo una elaborada retrospectiva, de lo tarde que se ha hecho para una conversación definitiva; De lo egoísta que fui al soltar un monólogo sin salida, para ocultar el desastre que dejó tu explosión.   Me af...

Escarpado

Estoy al borde de un escarpado donde resuena el repetitivo cantar del infierno y yo tarareo al unísono de la voz principal. Allá atrás, hoy todo me parece inconexo y yo me encuentro lejos, muy lejos, a punto de saltar. Me siento envenenado de luces, hastiado de pantallas, aturdido de los ruidos infinitos que acompañan al mundo. Me siento extranjero de todo lo humano y al mismo tiempo demasiado humano. Estoy al borde de un escarpado que se convierte en un marco infinito de interpretaciones erróneas, que parece un gambito apresurado de silencios y un espacio sin contenido ni continente.   En él, encuentro que la tristeza es una metáfora del mundo filtrándose a través de la retina, un recordatorio inmutable de lo inconstante, una sombra del abrazo torpe de la rutina queriendo salvarme. Y me pregunto si el viento también se siente maltrecho de chocar en el vacío, si suplica en las madrugadas por certezas, si quisiera llenar con ruegos este escarpado en un intento absurdo por ...

Ejercicios Evidentes

En una pausada cadena de explosiones, Mi voz se reinventa con la onda explosiva. Siento que se desintegran nuestras intenciones, y se revela despacio todo aquello que no está.   En el entredicho más allá de lo evidente, me susurran las partículas de los pequeños cotidianos. Y escribiendo confesiones estériles, rechazo las redenciones, las pausas y las correcciones.     Aferrado a una historia sin evidencias, el sinsentido recurrente de repente se equivoca. Y busco en un abrazo suplicante y rígido, un subjuntivo que atenúe las diferencias; O un sueño que se parezca a su boca.   Intento alcanzar las estrellas que me miran desde lejos, enganchado bajo la lluvia a los trozos tristes de su reflejo. Mojando el cielo con promesas medio rotas, volando a ras del suelo, escondiéndome del sol.   Sonrío inquieto a las nubes que parecen ser mis sueños, delimitando el espacio indiferente que me aleja. Invisible en el camino que golpea la tormenta, despreocupado del destino qu...

Una lista infinita

 Intentarlo una vez más y caer; limpiar las heridas, hacerse el fuerte, vencer. Aun cuando todo se torne borroso, caminar; aún con el dolor persistente en la planta del pie, no parar.   No detenerse a pensarlo mucho; ni respirar profundo al mirar al vacío. Pasar por alto el abrumador silencio; Apresurarse a huir, no detener la marcha.   Negarse a ceder espacio, mantenerse firme en una línea de defensa inquebrantable; Convencerse de una victoria pírrica en contraposición al desastre. Afirmar en voz alta las intenciones que habitan repetitivas en el esfuerzo, Silenciar las voces intrusivas que ahogan la luz en el luto sobrepuesto.   Crecer sin medida y sin objetivo, crecer en un continuo y colapsar. Volar sin rumbo establecido, atravesar las nubes y chocar. Cavar muy hondo hasta encontrar el centro, Desenterrarlo todo hasta los cimientos.   Secarse las lágrimas antes de que caigan al suelo, que las absorba el cuerpo de n...

Luces recurrentes para gymnopédies

Ya no existen para mí paredes blancas esperando a llenarse de color, ni encuentro arreglo posible para el abandono. Las puertas semiabiertas, desnudan inquietas una habitación cansada de construcciones sin terminar y al escuchar los golpes secos de las ventanas rotas, avanzo obstinado demoliendo la ausencia premonitoria de sus preguntas. Dejaron de existir las formas de las nubes en mis ojos y ahora están cargadas de lluvia, extinguiéndose bajo la luz de una estrella. Todo se esconde frente a mí y huye la luna tras el alumbrado eléctrico, negándose a extrañar lo invisible, transmutando la noche en palabras que no tienen lugar. No encuentro en este desastre los dibujos inacabados en acuarela, ni la agenda de viajes en desuso y empolvada. Se esfumó también el estruendo de los vidrios, el grito distinguible del rencor, lamentándose como pólvora húmeda que no puede estallar. Caminando lento todo se aleja, desaparecen las preguntas inútiles y las respuestas exactas. Pero el eco redund...

Despropósitos Compartidos

Su hieratismo atrae, provoca por su inmovilidad rebelde. Al ver sus ojos, aún cuando advierto el peligro, caigo en el barranco disparejo de sus muslos, en los colores tenues y aproximaciones prácticas de su impulsiva forma de follar; me veo en una cadena montañosa en miniatura que se niega a amar, pero que no me suelta. Sobre su piel se ramifican caminos sin destino que se hunden en las piernas, prometiendo pequeñas victorias que profetizan la descomunal derrota que se aproxima. Sus estribaciones me invitan a la insalubre decadencia de verme acuartelado, despojado voluntariamente de todo lo que pueda usar en contra suya. De su boca no salen palabras que tengan estructuras lógicas, solo aletargadas diatribas contra el mundo que prenden la luz de alarma de un enamoramiento repentino, inoportuno. Bajo estas circunstancias, el olor casi imperceptible de un perfume que en la mañana penetró su camisón, se impregna obsceno en mi garganta. Quiero gritar, morder, matar. La veo más allá d...

Salidas de Emergencia.

Es fuerte el ruido que hacen las personas cuando se quiebran, montones de ellas en las calles sujetándose la boca con las manos, esforzándose por no gritarle a los transeúntes sordos cualquier verdad que les suene a mentira. Siendo el resquebrajo de las sonrisas pintadas, transmutamos la fantasía de los amores que nos traicionan, en costumbres aburridas, en horarios para amar.   Conseguimos lo justo para no dejar morir de hambre las ilusiones, lo necesario para no perder el sentido y dejar de divisar, al menos temporalmente, la desazón irreprochable de las malas compañías que aceptamos sin condiciones, movidos por el miedo profundo de no ser suficientes para todos aquellos que nunca fueron suficientes para los demás. Nos convertimos poco a poco y sin ningún afán, creyéndonos inmortales, en el reducto malogrado de una obra de caridad obligatoria, sustituyendo las conversaciones largas con frases cortas que caducan sin destino, mientras se oxida el arrepentimiento que se co...

Epístola del Fracaso.

Despierto con susurros morbosos y sucios, el alma me huele a tabaco y la vergüenza abonada en las malas decisiones germina despacio entre las sábanas. Estoy rutinariamente solo, a mi alrededor el factor sorpresa desaparece y da paso al cuadro hipnótico de la inmovilidad; no sé cuánto tiempo llevo aquí, cuantas paredes he derrumbado, ni cuantas aparecen para remplazarlas. A mi alrededor todo es blanco, homogéneo. Sospecho despreocupamente que la realidad es un reducto de repeticiones, una lucha incesante por darle sentido a los fragmentos unidos por el pegamento de las lamentaciones, un eco del pasado inamovible y del futuro inalcanzable. Sospecho, sin pruebas para confirmarlo, que la inercia es una fuerza más grande que el amor y veo además el desgano matutino que enmascara mi café, como el síntoma primario de una derrota preparada con antelación. Reconstruyo mi historia sin estudiar el pasado, masturbando las buenas intenciones de los demás, regalándome afirmaciones necesa...

Fragmentado

Estoy fragmentado, totalmente , irremediablemente. Roto de las cosas que nunca pasaron, de los concursos fáciles que nunca gané, de los juegos felices a los que no me invitaron. Estoy roto, roto de amar profundamente la superficie de las mentiras que me contaban, de buscarle un significado a la sonrisa prófuga del desazón que me marcó. Estoy fragmentado en el odio desmed ido hacia las cosas simples de la vida, roto a un nivel interno, desprendido de las ganas de recorrer un mundo que no entiendo, secuestrado en la desconfianza, en el sin sentido que une la vida pobre de todos los que son mejores que yo. Roto, roto de ver cadáveres que no provocan tristeza, roto de sentir que no siento nada, roto de buscar pupilas excitables detrás de los párpados de alguien que ya se fue. Rotos tengo los dientes de los demás cuando se estrellan con mis ojos, desgastados de una felicidad obligatoria que no promete nada y que nada da. Estoy roto de las ganas que tuve de ser mejor persona, r...

Los Culpables

Suenan estruendos que quiebran los ojos y abren a media luz los párpados. Cansadas marchan las flores sin mirar, sin oír y sin estar; Todos hablan sin pronunciar palabra, culpables ya de crímenes ajenos De una marcha inacabada en un camino sin terminar. Inocentes son solo los que aquí no nacieron, Alejados aquellos que desaparecen por estar despiertos y querer hablar. Terroristas todos los que disparan de rabia metrallas de aliento; Egoístas solo quienes en infortunio, piensan en los demás.   Se vive de balas perdidas que conocen las direcciones exactas, Se mueren de miedo todos los valientes que querían cambiar. Y los ciegos firman cheques en blanco para pagar deudas ajenas, Y los muertos cuentan historias que no saben acabar. La piel se convierte en un libro sin letras lleno de historias, Los golpes son los capítulos que se dejaron manchar. La resistencia es una metáfora para el olvido, Y la resignación es un plato que en este país se embu...

Fórmulas de Tratamiento para la Sinceridad.

Mi historia con usted comienza con un saludo a medias y un par de miradas sin interés evidente. Continuó sin futuro, como un no nacido y malformado al que se quiere por necesidad. Continuó también como una incipiente forma de contactos divididos entre su capacidad para mantener la reserva sobre cualquier tema, y la mía de no preguntarle sobre ninguna cuestión. Como si fuéramos ambos conocidos de toda la vida y no necesitáramos preguntar por los más sencillos temas de todos los demás. Como si saber sobre sus amigos o los míos, sobre sus amores y mis rencores no fuera interesante ya, a una altura de la historia que se encontraba entre la falda más baja de la montaña y el pico más alto del desbarrancadero donde podríamos resbalar.  Se convirtió, de repente, en una confianza sin palabras y una confidencia sin información. Se convirtieron los sonidos en canciones que no sabíamos tocar, en un concierto donde los espectadores no esperaban nada, y nosotros, dependiendo del día, so...