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Mostrando las entradas etiquetadas como poesía

Matar a Tiempo

Quisiera recordarte como un rayo de luz en una sombra constante, quizá en una conversación interrumpida por el sonido distante, de un barco que huye con las esperanzas restantes de esta inacabada ficción.   Cautivarte, quizá rompiendo silencios al advertir el desastre, quizá amando algún defecto escondido en el estante, o evitando materializar un miedo olvidado en un rincón.   Quisiera escucharte, herirme despacio con tu voz cortante, quizá buscarte, como a un silbido que escapa al viento en un instante; Callarme, dejar que tus palabras sean nuestra revolución.   Convencerme de un ideal que derrote mi cobardía, Dejarme llevar por la intención que intuía, O por tu danza ilusoria, que anticipa la acción.   Pero esto es sólo una elaborada retrospectiva, de lo tarde que se ha hecho para una conversación definitiva; De lo egoísta que fui al soltar un monólogo sin salida, para ocultar el desastre que dejó tu explosión.   Me af...

Escarpado

Estoy al borde de un escarpado donde resuena el repetitivo cantar del infierno y yo tarareo al unísono de la voz principal. Allá atrás, hoy todo me parece inconexo y yo me encuentro lejos, muy lejos, a punto de saltar. Me siento envenenado de luces, hastiado de pantallas, aturdido de los ruidos infinitos que acompañan al mundo. Me siento extranjero de todo lo humano y al mismo tiempo demasiado humano. Estoy al borde de un escarpado que se convierte en un marco infinito de interpretaciones erróneas, que parece un gambito apresurado de silencios y un espacio sin contenido ni continente.   En él, encuentro que la tristeza es una metáfora del mundo filtrándose a través de la retina, un recordatorio inmutable de lo inconstante, una sombra del abrazo torpe de la rutina queriendo salvarme. Y me pregunto si el viento también se siente maltrecho de chocar en el vacío, si suplica en las madrugadas por certezas, si quisiera llenar con ruegos este escarpado en un intento absurdo por ...

Motivos.

Me sobran los motivos para mostrarte la salida, Para arrojarte en la espalda una diatriba; Y enviarte de vuelta con una merecida retahíla de fracasos. Para que no vuelvas. Pensar que puedo expulsarte es un imposible, lo sé. Pero sólo con imposibles puedo cerrar esta herida abierta, Evitar que me infecte y me arroje al suelo, Que me aplaste con el peso del mundo bajo la presión de tus pies. Eres una obsesión desmejorada que se materializa sin aviso, Que se aferra a los hilos sueltos de mi memoria magullada. Que no me suelta. Como una catedral, te conviertes en ícono vetusto y exagerado del pasado, Llenándome de solemnidad las noches, Atrapándome en un recuerdo engañoso de mediocridad. Y durante meses puedo creer que eres invisible. O que incluso has muerto al fin. Me sobran los motivos para dejarte enterrada, Para dejarte ir. Pero las obsesiones, como las tristezas, sujetan fuerte mi garganta, Se filtran como alquitrán entre los dedos; Cada tanto,...

Una lista infinita

 Intentarlo una vez más y caer; limpiar las heridas, hacerse el fuerte, vencer. Aun cuando todo se torne borroso, caminar; aún con el dolor persistente en la planta del pie, no parar.   No detenerse a pensarlo mucho; ni respirar profundo al mirar al vacío. Pasar por alto el abrumador silencio; Apresurarse a huir, no detener la marcha.   Negarse a ceder espacio, mantenerse firme en una línea de defensa inquebrantable; Convencerse de una victoria pírrica en contraposición al desastre. Afirmar en voz alta las intenciones que habitan repetitivas en el esfuerzo, Silenciar las voces intrusivas que ahogan la luz en el luto sobrepuesto.   Crecer sin medida y sin objetivo, crecer en un continuo y colapsar. Volar sin rumbo establecido, atravesar las nubes y chocar. Cavar muy hondo hasta encontrar el centro, Desenterrarlo todo hasta los cimientos.   Secarse las lágrimas antes de que caigan al suelo, que las absorba el cuerpo de n...

La huida

Cansado de lo inevitable, me escondo entre paredes huecas para dejar de respirar por un instante. Intento sin éxito, consumirme los días inacabados que guardo entre las sábanas, y construyo figuras inalcanzables en un lienzo inexperto que me mancha las mejillas, convirtiendo todo en un desorden fatal. En el espacio vacío que he atestado de cosas sin valor, la vida me ofrece una ridícula metáfora del ruido, y en el renacer de las virtudes que intento ignorar, el estruendo de mi caída me ensordece. Soy un derrumbe incansable que guarda en sus cimientos quebradizos, el asombro que enmascara la desesperanza de mirar atrás. Me convierto en un artesano de metales podridos, un constructor de cadenas de paja que me recriminan el olvido y la traición a la memoria que trae el silencio permisivo. Debo alejarme de lo ausente, del despido premonitorio de mi último encuentro con el punto final. Con la esperanza oxigenando el sinsentido, el cascarón roto de los trofeos auto-impuestos me...

Ella Vuelve a Casa.

Sin detenerse pasan inadvertidas sus maniobras valientes, jugando con el miedo a esquivar las ruinas de una derrota vulgar, da pequeños saltos por las líneas de una esperanza cansada. El último cigarrillo de la noche le sirve de combustible para quemar los sueños irrealizables y marca el camino a seguir entre los cadáveres que tienen su mismo aspecto, que reproducen su mismo rostro, y proclaman victorias que parecían eternas en una promesa que la mortalidad no puede cumplir. Se quita los tacones, más por amor a la melancolía que por respeto a su cuerpo multiplicado en el desastre; siente los escombros y sus pies descalzos se identifican con los fragmentos ahora inservibles que fueron el vértice de su defensa inquebrantable, de sus derrumbes autoproclamados y de los sismos sentimentales que sabotearon su revolución. Lleva las medias rotas, y la piel sensible se enfrenta sin defensas contra el frío que no perdona ni distingue. La noche la abraza, la llena, la arrincona en su prop...

Sísifo el inoportuno.

Siempre sucede lo mismo, un enamoramiento malsano, impedido, inaplicable. Un par de sonrisas que carecen de profundidad y tres recuerdos confusos, difíciles de explicar. Siempre sucede que las palabras no son suficientes, que el tiempo pasa muy rápido y las conversaciones se enfrían, que las miradas de brillo que atisban un jugueteo inocente se transforman en una lástima recurrente que mira el reloj. Siempre sucede, que la excitación vacila y la incomodidad anuncia una marcha forzada que aborta una historia por falta de personajes valientes; siempre sucede, que los personajes, en su cobardía, aceptan la derrota predispuesta por la incontenible fuerza de la cotidianidad. Enamorarse, como cuestión implícita, es una muerte constante de ideales, un intento de suicidio recurrente, una habitación vacía. Enamorarse es cubrir con sábanas los objetos ausentes, pintar las paredes de colores vivos sin reparar las tuberías que pudren el interior. Es repetir eternamente el imaginario enferm...

Salidas de Emergencia.

Es fuerte el ruido que hacen las personas cuando se quiebran, montones de ellas en las calles sujetándose la boca con las manos, esforzándose por no gritarle a los transeúntes sordos cualquier verdad que les suene a mentira. Siendo el resquebrajo de las sonrisas pintadas, transmutamos la fantasía de los amores que nos traicionan, en costumbres aburridas, en horarios para amar.   Conseguimos lo justo para no dejar morir de hambre las ilusiones, lo necesario para no perder el sentido y dejar de divisar, al menos temporalmente, la desazón irreprochable de las malas compañías que aceptamos sin condiciones, movidos por el miedo profundo de no ser suficientes para todos aquellos que nunca fueron suficientes para los demás. Nos convertimos poco a poco y sin ningún afán, creyéndonos inmortales, en el reducto malogrado de una obra de caridad obligatoria, sustituyendo las conversaciones largas con frases cortas que caducan sin destino, mientras se oxida el arrepentimiento que se co...

Epístola del Fracaso.

Despierto con susurros morbosos y sucios, el alma me huele a tabaco y la vergüenza abonada en las malas decisiones germina despacio entre las sábanas. Estoy rutinariamente solo, a mi alrededor el factor sorpresa desaparece y da paso al cuadro hipnótico de la inmovilidad; no sé cuánto tiempo llevo aquí, cuantas paredes he derrumbado, ni cuantas aparecen para remplazarlas. A mi alrededor todo es blanco, homogéneo. Sospecho despreocupamente que la realidad es un reducto de repeticiones, una lucha incesante por darle sentido a los fragmentos unidos por el pegamento de las lamentaciones, un eco del pasado inamovible y del futuro inalcanzable. Sospecho, sin pruebas para confirmarlo, que la inercia es una fuerza más grande que el amor y veo además el desgano matutino que enmascara mi café, como el síntoma primario de una derrota preparada con antelación. Reconstruyo mi historia sin estudiar el pasado, masturbando las buenas intenciones de los demás, regalándome afirmaciones necesa...

Desmemoriados

La tormenta de mentiras en que se convirtió el mundo es solo el insignificante resultado de una historia que nació antes de que pudiera darme cuenta y que ahora temo, bajo la lucidez esquiva que intermitentemente me acompaña, no me dejará hasta el día que decida dejar de respirar. -           Sí, hablamos de decisión. Último acto de libertad en una necia suma de responsabilidades injustificadas pero manifiestas. Si pudiera situarme en un momento nítido del pasado , para desde allí avanzar y disipar la niebla, este ejercicio de tortura voluntaria sería innecesario. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos repetidos, constantes y meticulosos, el aplastante fracaso me sacude una y otra vez, profético y necio ante las nauseas que anteceden al vómito desmemoriado de mi presente constante. -           Es como si me despertara cada día en el último centímetro de un camino unidireccional que tien...

Salvarle la vida a un suicida.

Dejé de creer que era importante salvarle la vida a un suicida. Lo hice aún sabiendo que no hay vida que valga más que aquella que conscientemente quiere acabarse, lo hice sabiendo que las lagrimas de los que quedan no compensan las lágrimas que ahogaron al que se fue. Dejé de tirarle sogas a los náufragos de mi vida, resignado vi cómo morían los que se resignaron a morir, y en la apología de la muerte que todos aceptan, entendí que ya todos estaban muertos antes de decidir que salvarlos no era tarea mía. Acepté sin remordimiento que los adictos necesitan jeringas y no cariño ni comprensión. Recalculé las veces que una sobredosis se llevó algún amigo y recordé los ojos desorbitados de las mujeres que me amaron sin saber mi nombre, que se fueron sin haber llegado y me dejaron allí donde todo empezó. Encontré en los recuerdos que escondí por vergüenza, la fuerza de las palabras que cobardemente utilicé para construir una mentira. Escarbé en la falange amenizada de admiración que...

Fragmentado

Estoy fragmentado, totalmente , irremediablemente. Roto de las cosas que nunca pasaron, de los concursos fáciles que nunca gané, de los juegos felices a los que no me invitaron. Estoy roto, roto de amar profundamente la superficie de las mentiras que me contaban, de buscarle un significado a la sonrisa prófuga del desazón que me marcó. Estoy fragmentado en el odio desmed ido hacia las cosas simples de la vida, roto a un nivel interno, desprendido de las ganas de recorrer un mundo que no entiendo, secuestrado en la desconfianza, en el sin sentido que une la vida pobre de todos los que son mejores que yo. Roto, roto de ver cadáveres que no provocan tristeza, roto de sentir que no siento nada, roto de buscar pupilas excitables detrás de los párpados de alguien que ya se fue. Rotos tengo los dientes de los demás cuando se estrellan con mis ojos, desgastados de una felicidad obligatoria que no promete nada y que nada da. Estoy roto de las ganas que tuve de ser mejor persona, r...

+Cotidiano+

Todos los días despierto en un colchón hecho de gente muerta, de la que conozco y de la que no, de aquella por la cual pude hacer algo y no hice, y de aquella donde algo hice y no funcionó. Me despierto y aparto mi cabeza de la almohada rellena de ojos excitados, condenados a estar abiertos hasta que se les haga justicia, obligados a no parpadear por si alguien se atreve a sostenerles la mirada. Despierto quitándome las sábanas de encima, pesadas como los huesos rotos que nadie ayudó a sanar, que no tienen condenas ni culpas. Despierto sudando por las cobijas creadas con el cabello de las niñas que ya no crecieron más. Desayuno con las noticias de la masacre de moda, contando las cabezas que ya no pertenecen a sus cuerpos, buscando sonrisas en los dientes ensangrentados que ya no tienen labios que los cubran, en una obra surrealista de carcajadas de violencia desmedida. El café que me despierta lo cultivaron campesinos muertos, con familias muertas, en campos muertos. Sabe a m...

Ruido

El ruido parece llegar de todas direcciones, bombardeando los oídos como el taladro que penetra una pared y deja caer el polvo  que opaca el color de cualquiera que sea el objeto en el que se pose a descansar. El ruido no cesa, no disminuye ni aumenta a pesar de los gritos y las súplicas, no comprende llantos ni razona con los argumentos que chocan con él y caen sin respuesta. El ruido no proviene de un lugar específico, algunas veces, al levantarse, lo escucha entre las paredes de la habitación danzando por las tuberías escondidas que se pudren en silencio con los años. Otras, ve palpitar el suelo como reflejo del insoportable ruido, que se escapa al querer pisarlo, al acercarse a él. Cuando se sitúa en el techo, el ruido parece fuera a derribar el concreto, sin ningún tipo de violencia lo exaspera y cual gota que penetra el asfalto con paciencia, se sitúa en su espalda cuando la busca, y frente a él cuando cierra los ojos desesperado, queriendo escapar. El ruido se ha si...

Los Culpables

Suenan estruendos que quiebran los ojos y abren a media luz los párpados. Cansadas marchan las flores sin mirar, sin oír y sin estar; Todos hablan sin pronunciar palabra, culpables ya de crímenes ajenos De una marcha inacabada en un camino sin terminar. Inocentes son solo los que aquí no nacieron, Alejados aquellos que desaparecen por estar despiertos y querer hablar. Terroristas todos los que disparan de rabia metrallas de aliento; Egoístas solo quienes en infortunio, piensan en los demás.   Se vive de balas perdidas que conocen las direcciones exactas, Se mueren de miedo todos los valientes que querían cambiar. Y los ciegos firman cheques en blanco para pagar deudas ajenas, Y los muertos cuentan historias que no saben acabar. La piel se convierte en un libro sin letras lleno de historias, Los golpes son los capítulos que se dejaron manchar. La resistencia es una metáfora para el olvido, Y la resignación es un plato que en este país se embu...